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POR QUÉ LAS REUNIONES CON ZOOM CANSAN MÁS QUE LAS PRESENCIALES


Un estudio de la universidad de Stanford advierte de la fatiga adicional que genera la videoconferencia.


Los psicólogos prestan cada vez más atención a los efectos de este cambio de hábitos de millones de empleados, acelerado por la emergencia sanitaria del coronavirus. Un estudio publicado por el laboratorio de interacción humana de la Universidad de Stanford bautiza el fenómeno como“fatiga de Zoom”, y advierte de que el mosaico de caras con las que interactuamos de cerca, anclados a una silla, con dificultades para captar el lenguaje no verbal, y con nuestro rostro expuesto al escrutinio del resto y a nuestra propia autoevaluación en la pantalla, genera un estrés adicional.


En una situación presencial se rompen las normas no escritas sobre la convivencia ya que la distancia a guardar con los extraños y la reacción natural es desviar la mirada para minimizar el contacto visual y compensar ese exceso de cercanía. Pero en Zoom sucede lo contrario. En una reunión normal, independientemente de quién esté hablando, cada persona está mirando directamente a los ojos de los otros. No solo eso, el ascensor virtual es también un inmenso espejo donde nos vemos reflejados.


Provoca una sensación de vigilancia durante toda la jornada laboral, causando ansiedad, estrés y mucha presión a cada participante en zoom.


¿CÓMO SOLUCIONARLO?

Cambiar la configuración de tal manera que para no vernos, pero la opción predeterminada es ver el resultado de cómo nos enfoca nuestra propia cámara.


Principalmente tendríamos que modificar la configuración de la manera en que nos visualizamos ya que es muy estresante estar viendo a todas las personas que están dentro de la conferencia y el creer que nos están viendo o considerarnos su centro de atención resulta agobiante, por otro lado si lo modificamos a que sólo nos veamos nosotros nos crea un conflicto ya que son aproximadamente 40 minutos o más el tiempo en que nos estamos viendo sólo a nosotros y resulta de igual manera negativo.


¿POR QUÉ ES ESTO NEGATIVO?

Según la investigación, porque la auto evaluación constante puede ser estresante, especialmente en las mujeres: cita un estudio por el cual un grupo de ellas reaccionó prestando más atención al verse a sí mismas en un vídeo en directo. Ningún trabajo de campo ha abordado qué sucede cuando esa exposición se prolonga durante horas día tras día. “Los usuarios de Zoom ven reflejos de sí mismos con una frecuencia y duración sin precedentes (salvo para aquellos que trabajan en estudios de danza llenos de espejos)”, explica el investigador.


El esfuerzo de comunicación también es más elevado si se compara con el que requiere una llamada telefónica.

El trabajo de la universidad estadounidense cita experimentos que prueban que se habla a un volumen un 15% más elevado cuando se interviene a través de la videoconferencia, y señala que se suple la falta de cercanía física exagerando el lenguaje no verbal con movimientos de cabeza, al asentir con más insistencia, o mirando fijamente a la cámara. Además, resulta más complicado interpretar las miradas y señales del otro que en persona, lo que genera un esfuerzo extra por descifrarlas.


Otra molestia de la que no siempre son conscientes los empleados que teletrabajan es que la videoconferencia es una forma de comunicación estática, que a diferencia de las conversaciones telefónicas o en persona, no permite caminar a la vez, convirtiéndola en menos natural.

Sin embargo, mucha gente trata de no enfocarse en la problemática si no más en la ventaja como por ejemplo, “Se puede reunir un equipo global más fácilmente, se comparten documentos, se reducen emisiones de carbono, hay más transparencia al permitirnos entrar en los hogares de otros, y aumenta la empatía por las interrupciones de familiares, visitantes o el perro”.


La Universidad de Stanford considera la publicación como la primera vez que se analiza la fatiga de Zoom desde una perspectiva psicológica. El artículo se publicó en Techology, Mind and Behaviour, revista de la Asociación Americana de Psicología y aunque se basa en investigaciones académicas, su autor puntualiza que los lectores deben considerarlo como un conjunto de argumentos que puede ayudar tanto a Zoom como a sus usuarios a mejorar la interacción, y no como hallazgos científicos inapelables.


MEDIDAS PARA REDUCIR LA FATIGA:

  • Usar un teclado externo para aumentar el espacio con la pantalla.

  • Reducir el tamaño de la ventana de Zoom en el monitor.

  • Apagar la cámara periódicamente si no se está interviniendo.

  • Moverse un poco por la estancia.

  • Comprobar el número de reuniones (necesarias).

  • Limitar la duración de las reuniones

Y si aun así te sientes cansado de tantas reuniones por Meet, Zoom o Teams, Si necesitaras desconectarte, respirar aire puro y reequilibrarte por dentro, ¡Regálate un Retiro de Paz Interior y renueva tus energías!”.


Referencias


 
 
 

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